Dic / Ene 2014 . vol. 8 / núm. 3
Peritonitis infecciosa felina Estrategias para diagnosticar y tratar esta enfermedad mortal en gatos jóvenes
A pesar de que esta enfermedad infecciosa mortal es difícil de diagnosticar en definitiva, mediante múltiples pruebas diagnósticas, usted puede ser capaz de descartar otras enfermedades y reunir suficientes piezas del rompecabezas para formar un cuadro clínico relativamente completo.
ESTRATEGIAS PIF artículo arbitrado

A pesar de que esta enfermedad infecciosa mortal es difícil de diagnosticar en definitiva, mediante múltiples pruebas diagnósticas, usted puede ser capaz de descartar otras enfermedades y reunir suficientes piezas del rompecabezas para formar un cuadro clínico relativamente completo.
Audrey K. Cook, BVM&S, MRCVS, DACVIM, DECVIM-CA y Withney R. Nelson, DVM, DACVIM
La peritonitis infecciosa felina (PIF) es una de las principales causas infecciosas de mortalidad en gatos jóvenes.1 En este artículo, nosotros revisamos los signos clínicos, las opciones diagnósticas y los tratamientos para este trastorno complejo.
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¿Entre pacientes? Sinopsis del artículo
Ninguna prueba o tratamiento definitivo hace que esta enfermedad inflamatoria sea particularmente difícil de diagnosticar. La enfermedad es la mutación de un coronavirus felino, una infección común, aunque menos de 10% de los gatos infectados con coronavirus desarrollan PIF. Los signos clínicos y las pruebas diagnósticas pueden ayudarle a usted desde cero en un diagnóstico. La inmunocitoquímica y la inmunohistoquímica de muestras de derrame o de tejidos afectados se consideran como los estándares de oro diagnósticos. La intervención médica, como el tratamiento con glucocorticoides, puede ayudar a prolongar la vida del gato. Y las estrategias que alivian el estrés en el sistema inmunológico en gatos jóvenes pueden ayudar a evitar PIF en primer lugar.
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PANORAMA DE PIF
Cómo empieza todo
El coronavirus felino es un virus RNA de tira sencilla que es endémico en muchas casas, refugios y criaderos de gatos.2 En la presentación entérica común, el coronavirus felino se replica en los enterocitos y ocasiona diarrea leve autolimitante. El virus puede diseminarse por medio de las heces durante varios meses luego de la infección y se disemina a otros gatos a través de la ingestión oral. El virus sobrevive en el ambiente durante varias semanas y la transmisión puede suceder a través de cacerolas de comida en refugios, acicalado mutuo o fómites. Los gatos jóvenes resultan más vulnerables a la infección, que en el caso de los adultos.2
Las mutaciones ocurren de manera rutinaria dentro del genoma del coronavirus felino a través de sustitución, deleción y recombinación de nucleótidos.3 Determinadas mutaciones transforman al virus en un biotipo virulento, el cual es capaz de replicarse en monocitos y macrófagos. Esta forma mutada se denomina virus PIF y ocasiona una enfermedad inflamatoria sistémica mortal. Las estimaciones varían, pero menos del 10% de los gatos infectados con coronavirus felino desarrollará PIF.2 No se comprende del todo por qué la enfermedad se desarrolla en algunos gatos, pero no en otros.2 Los gatos de raza pura parecen estar predispuestos, aunque la incidencia dentro de razas específicas varía entre países.2
Parece que el sistema inmunológico del gato participa de manera crucial. Aquellos con una respuesta inmunológica mediada por células rápida y robusta son capaces de destruir al virus PIF y no es probable que desarrollen enfermedad clínica.2
Con derrame vs. sin derrame
Hay dos presentaciones principales de PIF: con derrame (húmeda) y sin derrame o granulomatosa (seca). Ciertos pacientes cambiarán entre las dos presentaciones con el curso de la enfermedad. El desarrollo de un tipo en comparación con el otro depende del balance entre las respuestas humoral (relacionada con anticuerpos) y mediada por células del huésped. Los gatos con respuestas humorales intensas desarrollan PIF con derrame, mientras que aquellos con respuestas mixtas desarrollan la presentación seca.2
Cómo PIF se arraiga
El virus PIF infecta fagocitos mononucleares y se disemina de manera hematógena a través de los monocitos infectados, los cuales pueden fijarse al endotelio vascular o migrar hacia los tejidos. El virus se replica dentro de los macrófagos los cuales mueren conforme se libera el virus. Esta muerte de la célula, y la liberación viral, desencadenan una reacción inflamatoria notable, con el reclutamiento de más células inflamatorias, la liberación de citosinas y la activación del complemento.
Los agentes vasoactivos resultan en vasculitis y derrame en tórax, abdomen o saco pericárdico.4 Las lesiones piogranulomatosas perivasculares se desarrollan en las paredes serosas y dentro de órganos sólidos, y se caracterizan por un infiltrado de macrófagos y neutrófilos.
Debido a que el virus PIF se encuentra intensamente unido a las células y al tejido, la diseminación no es probable a menos que haya un borramiento de los túbulos renales o de la mucosa intestinal. En consecuencia, el PIF no se considera como enfermedad contagiosa y el riesgo de transmisión horizontal a otros gatos es mínima.2
DIAGNÓSTICO
En algunos casos, el diagnóstico puede ser elusivo y puede depender de la exclusión lógica de otras posibilidades. Los clínicos a menudo tienen que reunir piezas de evidencias que apoyen la probabilidad de PIF en un paciente en particular. Ya que el coronavirus felino es endémico en varias poblaciones de gatos, el PIF no puede diagnosticarse en definitiva solamente en la evidencia de exposición al virus. En cambio, se requiere de evidencia de que el virus se ha desplazado más allá del tracto gastrointestinal y que está replicándose en los órganos internos, ya que esta conducta diferencia al virus virulento de las presentaciones no virulentas. Desafortunadamente, puede ser difícil proporcionar esta pieza clave de evidencia.
Presentación clínica
La PIF se reporta de manera común en gatos menores de dos años de edad, aunque puede desarrollarse en gatos más grandes provenientes de ambientes de refugios. Por lo general, los gatos afectados tienen un inicio insidioso de signos clínicos con episodios de fiebre, emaciación e hiporrexia (Véase el Recuadro “Manejo de un gato de nueve meses con PIF” en la página 20). Los gatitos tal vez no se desarrollen y parecen torpes.
Los gatos con la enfermedad con derrame pueden presentarse con distensión abdominal, disnea, o ambos. La palpación renal puede indicar linfadenopatía mesentérica, renomegalia o zonas de intestino engrosado.
En gatos con la presentación seca pueden observarse uveítis o coriorretinitis y deberá practicarse un examen oftalmológico cuidadoso en cualquier gato con fiebre inexplicable. Los problemas neurológicos, incluyendo convulsiones, cambios en el estado de ánimo y compromiso espinal se reportan de manera rutinaria en gatos con PIF.2
Hallazgos de laboratorio rutinarios
En gatos con PIF se esperan neutrofilia madura junto con linfopenia. Muchos gatos tienen anemia no regenerativa concurrente, atribuible a la enfermedad inflamatoria crónica y a la supresión secundaria de la eritropoyesis.5 En gatos con PIF se comunica de manera común hiperglobulinemia, sobre todo en la presentación seca. La proporción albúmina:globulina a menudo es < 0.8 (una proporción < 0.6 es muy sugestiva de PIF).2 También se observan de manera usual hiperbilirrubinemia, aunque la ictericia evidente resulta inusual.
Análisis de fluidos
La PIF es la causa más común de derrame abdominal en gatos menores de dos años de edad.2 Un examen de los derrames abdominal o pleural a menudo proporciona evidencia muy sugestiva de PIF. El fluido, por lo general, es claro hasta amarillo oscuro y puede ser turbio o mucinoso.5 El contenido de proteína total es predeciblemente > 3.5 g/dl, con una proporción albúmina:globulina < 0.6. El conteo de células nucleadas por lo común es de < 5,000/μl y consiste principalmente de macrófagos y neutrófilos no tóxicos.
La prueba de Rivalta es una prueba sencilla de consultorio, que usted puede practicar para excluir PIF, como una causa de derrame; sin embargo, carece de especificidad, ya que es probable que cualquier fluido con proteínas en abundancia arroje un resultado positivo.6 Mezcle una gota de ácido acético a 98% con 5 ml de agua destilada en un tubo de ensaye. Coloque una gota del derrame en la parte superior de la solución y observe su movimiento. Si el derrame se disipa, el fluido es trasudado y no es consistente con PIF. En caso de que el derrame sea claramente visible es consistente con un exudado, pero no diagnóstico para PIF.
Imagenología
Las radiografías pueden confirmar la presencia de fluido libre en casos con derrame, pero tienen valor limitado en gatos con PIF seca. La ultrasonografía abdominal permite la identificación y colección de fluido ascítico, junto con una evaluación de los órganos internos.
En gatos afectados se observan de manera usual renomegalia, linfadenopatía y engrosamiento regional del intestino delgado.
Hallazgos quirúrgicos macroscópicos o postmortem
En gatos con PIF con derrame, las superficies serosas a menudo están cubiertas con lesiones piogranulomatosas de diversos tamaños.2 El omento se encuentra notablemente engrosado y contraído. En la superficie de los órganos afectados pueden observarse granulomas blancos o moteados firmes. Se espera linfadenopatía y los ganglios afectados son firmes y nodulares. En gatos con PIF seca, se aprecian menos lesiones, pero más grandes. Éstas comienzan en la parte serosa de los órganos y se extienden hacia el parénquima.
Exámenes citológico e histológico
Los resultados de un examen citológico de los tejidos afectados en gatos con PIF con derrame muestran reacción piogranulomatosa con agrupamientos de macrófagos y neutrófilos.2 Una evaluación histológica de los tejidos afectados revela inflamación perivascular diseminada con predominancia de macrófagos. También resultan evidentes el edema y la necrosis. En gatos con PIF seca se aprecian agregados linfocíticos alrededor de los vasos afectados. La necrosis y los depósitos de fibrina son menos impresionantes, que en la forma con derrame.
Pruebas adicionales para PIF
Pruebas de anticuerpos. Muchos laboratorios veterinarios proporcionan pruebas cualitativas y cuantitativas para anticuerpos de coronavirus felino en suero. También se encuentra disponible una prueba ELISA para la clínica y puede practicarse con suero o plasma. Estas pruebas no pueden diferenciar aquellos gatos con exposición a la forma entérica no dañina, de aquella con PIF. Los resultados negativos desechan la infección por PIF, pero un título positivo tiene poco valor diagnóstico a menos que sea mayor a 1:1,600.6